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01/03/2010
Artículo semanal publicado en Melilla Hoy
Hipocresía

Autor:
Javier Imbroda

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Resultan cuanto menos curiosas, por no decir tristes, hipócritas o patéticas, las opiniones y adhesiones favorables que siempre ha provocado la dictadura castrista de Cuba en una parte importante de la población española. No sé si de izquierdas o extrema izquierda, de centro-izquierda, derechas, residual o marginal, o qué. Ni me importa.

Solo sé que es reconocido por todos los demócratas del mundo que en Cuba se llevan pisoteando los derechos humanos desde que Fidel Castro accediera al poder. Y toda esta población mira para otra parte. No sabe, no contesta. O sí sabe pero no contesta.

 

Un nuevo caso. Un trabajador, pobre, un hombre, un nombre como tantos, Osvaldo Zapata, ha muerto en la cárcel donde era torturado. Su resistencia a toda vejación le llevó a declararse en huelga de hambre. Hasta que no pudo más, y murió.

La indecencia moral del régimen pasa de puntillas sobre esta muerte. “Era un preso común”, dicen las fuentes oficiales, añadiendo una lindeza más, que todos los opositores son “mercenarios” al servicio de Washington.

¿Qué haría esta gente sin USA a quien echarle la culpa de todo?

Un líder mesiánico que ha quedado de icono para que otros líderes de forma inexplicable se quieran fotografiar para la posteridad con uno de los mayores dictadores de la historia. Misterios de la vida.

 

A ninguna persona, sea del color o raza de cualquier lugar que sea, con un mínimo de sentido de común quiere el abuso de poder. Es lo más despreciable a lo que un gobernante puede llegar, y produce el rechazo absoluto.

Cuando una dictadura se impone por las circunstancias que fueran, sea del signo que sea, y que posteriormente no se resuelve de una forma progresiva y pacífica a un régimen democrático, solemos ver y sentir con simpatía la oposición a esa forma de imposición, y nos solidarizamos con aquellos que luchan por devolver las libertades a la soberanía popular.

 

Esto pasó en Cuba. De la tiranía de un dictador derrocado por la lucha de muchos, se ha pasado a la tiranía de otro. Y el pueblo que recibió con los brazos abiertos el fin de una pesadilla, maldice el ahora. Entre ellos los más del 20% de cubanos que viven en el exilio más los perseguidos que viven dentro.

El abuso de poder. Unas veces se manifiesta por imponer a la fuerza de la sinrazón lo que antes se criticaba, caso de Cuba, otras se manifiesta por la corrupción. El creerse dueños de unas arcas públicas por el hecho de salir victorioso en una votación. Y no son dueños, son administradores. Y en esto, como en casi todo, no consiste en ideologías, sino en personas.

 

Hay muchos dirigentes que se empeñan en ir contra las leyes naturales. Esas leyes que de vez en cuando nos recuerdan, quien manda. Haremos más o menos daño a la naturaleza en nuestro transitar por la vida, pero no olvidemos que estamos de paso, que somos pasajeros, y que la naturaleza seguirá, hasta que ella misma decida lo contrario, no nosotros.

Muchos olvidan que la honestidad es rentable. Nuestros dirigentes en su mayoría lo saben a pesar de algunos que les vale todo por obtener el resultado deseado. Tocar poder. Al precio que sea. Y no vale todo, y por eso sufrimos a dictadores, mediocres o corruptos que se aferran a él con tal de proseguir con sus fechorías. Aunque al final se descubren.

 

No hay mayor hipocresía. Exigir respetabilidad cuando tu mismo la desprecias. Osvaldo Zapata, otro símbolo de la lucha contra la tiranía de unos pocos. Descanse en paz.

 

 

PD. Al Presidente de la C.A. de Melilla se le distinguió con el premio “Islam y Convivencia” por parte de la Federación Musulmana de España. Un reconocimiento a su Presidencia y a todos los melillenses. Mientras esto ocurría en Madrid, desde Melilla se trataba de boicotear el acto, y también el Mulud por parte de aquellos, una minoría que delata su sentir intolerante, y que toda ciudadanía como es la melillense, en su mayoría ejemplar en su convivencia, y reconocida por este premio rechaza. Disculpen mi ingenuidad, pero, ¿quiénes serán?

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