Artículo publicado en Melilla Hoy
Melilla gana
Autor:
Javier Imbroda
Un día histórico para el deporte melillense. Una gran alegría para todos los ciudadanos de nuestra ciudad. Sin distinción. Todos ganamos, pero la gloria se la llevan los que la merecen: el equipo.
Jugadores, entrenadores, directivos, y resto del equipo técnico y colaboradores. A ellos les corresponden estos momentos. Los demás, aficionados y seguidores, y sufridores en general, nos toca saborear este triunfo que tanto nos llena.
Un título en un pabellón totalmente abarrotado. Nunca había visto un ambiente similar en nuestra ciudad. Ni siquiera cuando he venido con la Selección o algún equipo ACB. Algo está cambiando para bien, y esto me produce una inmensa alegría.
La ficha técnica del partido como lo esperaba en este tipo de encuentros. Una final no es final, si no está precedida de las tensiones y nervios propios. Las emociones juegan.
Mucha concentración, mucha preparación, y dos equipos que se conocen perfectamente. Un gran manejo del juego por parte de sus entrenadores. Un saber optimizar los recursos de cada uno, y administrar las faltas que en el caso melillense complicaba su juego interior.
Mucha igualdad, como era de esperar. Lo contrario hubiera sido una sorpresa.
Un partido de estas características se suele decidir por pequeñas cosas. Melilla aguantó que Vive Menorca marcara el ritmo del juego. No se descompuso, y esperó su momento.
Y llegó. En el último y decisivo cuarto una racha de acierto ofensivo acompañado de una excelente defensa zonal desniveló el resultado a favor de nuestro equipo.
La victoria, y después el delirio. Un equipo entregado a su afición, y una afición entregada a su equipo en perfecta armonía. Una alegría que se desbordaba en el ambiente.
Ahora es tiempo de disfrutar esta hazaña. Pero sólo ahora. Mañana, día de resaca, que hay que reposar.
El éxito es efímero. Y traidor. Cuando el éxito repose, y hay que hacerlo cuanto antes, conviene centrarse en lo que viene.
Aquellos que se recrean están condenados a vivir del pasado. Y se pierden. Y hay mucho que hacer en este esplendoroso presente y futuro por parte de un equipo que ha demostrado ser eso: un equipo.
Mención especial, su joven entrenador Gonzalo García de Vitoria. Un hombre que está sabiendo gestionar lo más difícil para un entrenador: ser un equipo donde todos aporten y se respeten los distintos roles con generosidad en el esfuerzo.
Todos involucrados e implicados en una tarea común. El resultado es de todos, el liderazgo es de su entrenador.
Pero atención, no caigan en la autocomplacencia. Hay mucho por hacer, y en el horizonte se vislumbra un sueño: subir a la ACB. Es una opción real, muy complicada, pero real.
Dije la semana pasada que Melilla es modesta en sus recursos, pero no en ilusiones. No disponemos de las mismas condiciones que los demás. Tenemos más limitaciones. Pero los sueños dan para mucho. Sigamos creyendo en nuestras posibilidades. Es un sueño, pero también un reto apasionante.
Equipo tenemos, ilusión también, y una demostración de afición a prueba de desafíos como el vivido ayer. ¿Por qué no? Desde la distancia seguiré aportando mi aliento. Necesitan de nuestro ánimo. El mío lo tienen. Merece la pena.
Para Melilla es muy importante. Hoy la gente en España saben un poquito más de nosotros gracias a este hecho.
Enhorabuena.
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