Es la foto de la semana. Desconozco a quién le rezaba nuestro Presidente Zapatero en USA. Lo que sí sé es a quienes rezan los millones de parados, y desde luego, a nuestro Presidente por desgracia, no es. Un crédito que parece, según avanzan los días en fase de extinción.
Uno se imagina al Presidente rodeado de un equipo magnífico de economistas o expertos financieros donde apoyar sus tesis.
Tesis que lleven de una forma lo más inmediata posible a la recuperación económica ansiada que supere una crisis tan profunda como la que padecemos, y que fue negada de una forma irresponsable en su día. Negación que impidió aplicar las medidas pertinentes a tiempo, y que ahora sufrimos con toda su crudeza.
Una recuperación que va poco a poco generalizándose en Europa y USA, y que sin embargo de España ni se sabe, ni se le espera.
Adquiere mayor gravedad el hecho que presidamos la Presidencia Europea. Es decir, nuestro Presidente desde el púlpito europeo plantea lo riguroso que será con las distintas políticas europeas. Palabras loables si primero las aplicara en casa. Pero no. Los distintos gobiernos nos miran de reojo preguntándose que con el lío económico que tenemos dentro, cómo vamos a liderarlo en Europa.
Y claro, no nos creen. Entre otras cosas porque aquí tampoco se le cree.
Y no se le cree porque la realidad que se transmite desde Moncloa es de inseguridad, improvisación, desconfianza. Sensaciones y hechos que demuestran estar con un rumbo temeroso y sin convicción.
Y el resultado es que damos miedo a los mercados.
El dinero es cobarde, y acude a lugares seguros. España siempre ha sido un destino atractivo para la inversión, y desarrollo de proyectos. Nuestro gobierno no anima precisamente a emprender.
España se ha ganado a pulso un lugar destacado en el mundo desarrollado a través del esfuerzo de muchísimas personas al que ahora se cuestiona su sistema de pensiones. A ellos, y a los que venimos por detrás. Y si no es así, que mal se han explicado en algo tan delicado.
Y esto es lo que desconcierta. Un día un ministro se pronuncia en una dirección, al siguiente día lo desmiente otro, sino es el propio Presidente. Un desbarajuste.
Hacer demagogia barata es relativamente fácil. Estos tiempos invitan a ello. Sobre todo a aquellos que no tienen argumentos que ayuden a desmentir la situación que vivimos, ni el coraje para rectificar lo que pueda estar mal planteado.
Y persisten en el error.
Pero la realidad es implacable: seguimos en recesión, millones de parados, déficit público galopante, incertidumbre en las pensiones… Y esto no es ideológico. Es real y objetivo.
A pesar de estar inmerso en un Programa de Alta Dirección en el Instituto Internacional de San Telmo donde las finanzas son uno de sus puntos fuertes, adolezco de la capacidad y talento para interpretar de momento todo lo referente a números. Muchos de ellos enrevesados.
Creo que lo hacen para que los mortales no nos enteremos. Y por eso, surgen los Lehman-Brothers, Madoff, y otros estafadores que tanto daño han hecho.
Pero me estoy aplicando, y voy progresando adecuadamente.
Al menos, capaz de entender lo que va sucediendo y darme una explicación. Las que recibo del gobierno, desgraciadamente no me llegan.
Uno es optimista por naturaleza. Mis padres se encargaron de ello. Y siempre amanece.
Solo queda luchar para superar esta grave situación.
Que cada uno le rece a su Dios, ya que a Zapatero no lo escuchan pues no cree, y le pidamos que iluminen a nuestros gobernantes a ver la luz. Una luz bastante lejana de momento.