Enviado por Javier Imbroda en
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De entrenador a entrenador. De ex-seleccionador a seleccionador (y espero y deseo que por muchos años más).
 
Llegaste a la selección sin ese palmarés repleto de títulos que mucha gente parece necesitar restregar para entrenar a un "grande". Llegaste en silencio y con un recorrido en Estudiantes fantástico.
 
Y quería agradecerte la lección que nos has dado a todos. Una lección de estrategia deportiva envuelta en una sencillez suprema. Sin aspavientos, sin broncas. Disfrutando y manejando con maestría la madurez de un equipo que venía avisando desde hace tiempo sus intenciones. Que a pesar de la jerarquía existente y que en todo equipo debe haber, conseguiste que todos se sintieran importantes. Conseguiste que jugaran con una sonrisa desde la normalidad ( ser normales, que cosa más complicada en estos tiempos que corren ). Y así ser campeón del mundo.
 
Es verdad que esta selección se ha ido construyendo desde hace un tiempo. Que has declarado por activa y por pasiva tu aportación justa. Pero no es menos verdad que tu instinto para interpretar el juego, y la lectura de partido y campeonato han sido excepcionales.
 
Tus planteamientos, tus rotaciones, el gestionar el tiempo de cada uno en función del partido y rival, el estar delante del banquillo en la dirección del juego, y detrás cuando las cámaras con sus flashes anunciaban su llegada, tu concentración, tu discreción, y por último tu dolor. Que sensaciones más extrañas debieron correr por tu alma.
 
He pensado mucho en ello desde que me enteré, y no sé cómo hubiera reaccionado yo. Desconozco si el dolor me hubiera superado, pero lo que si sé es que serás una fuente de inspiración para mi.
 
Me emocioné cuando te vi con la mano en el corazón escuchando nuestro himno, mezcla de sentimientos. He estado tres veces en un podium, y nunca me emocioné tanto como viéndote a ti. 
 
Mi modesto homenaje será, que si alguna vez vuelvo a tener oportunidad de escuchar el himno español, lo escucharé poniendo mi mano en mi corazón.
 
Es mi pequeño agradecimiento a nuestro seleccionador, maestro en baloncesto y en humanidad.

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