Enviado por Javier Imbroda en
Artículo de opinión semanal publicado en Melilla Hoy

Da la impresión que el abuso va pasando de manos, por lo menos esa impresión tiene uno. El abuso parte siempre desde una posición de poder. Cuando ese poder no se ejerce desde el equilibrio entre la firmeza y generosidad, se corre el riesgo verdadero de caer en esa actitud tan deleznable. Y el abuso se aguanta hasta donde se puede, provoca un profundo rechazo. Abusar es despreciar. Los que caen en ese absurdo piensan que debe existir una especie de derecho divino, algo así como “porque yo lo valgo”, y que han sido elegidos por la Providencia para creerse algo que no son. Y esa posición mezquina hace que cualquier atisbo de sensibilidad desaparezca.

He pensado muchas veces sobre ello al observar y comprobar distintos comportamientos de diferentes responsables o colectivos, fueran políticos o de cualquier otro sector. Recuerdo en mi infancia aquella Melilla donde la presencia militar formaba parte del paisaje de la ciudad. Y recuerdo aquella figura del “asistente”, ¿se acuerdan? Era el soldado que se suponía “asistía” a la familia de un determinado oficial, y que terminaba convirtiéndose en algo parecido a una chacha al uso. Una tarea que degeneró en abuso. No era algo generalizado pero existía, y se hacía evidente. De esto hace mucho. Hoy día las Fuerzas Armadas son una de las Instituciones más respetadas por el pueblo español. Se lo han ganado con su esfuerzo y sacrificio, sin esperar nada a cambio, solo con el cumplimiento de su deber para la patria. Mis respetos.

Abusos más actuales tenemos unos cuantos. Uno doméstico que padecemos todos es la temida multa de tráfico. Hace poco recibí una sanción por ir a 132 km. en una autovía con límite de 120 km, importe de la sanción 100€ ¿Y esto como lo llamamos? ¿Una diferencia de 12 km. en una autovía? En fin, y si además no recibes la notificación, o la recibes pero se te extravía o se te pasa, entonces ve preparando la escritura de tu casa porque la que te va a caer va a ser gorda. Curiosa esa actitud de gestión pública, a multitud de proveedores o personas físicas, se les puede dejar de pagar ni se sabe cuánto tiempo. Gran cantidad de empresas que han tenido a algún organismo de la administración pública como cliente, han tenido que cerrar sus puertas por la demora en el cobro. Eso sí, como tú te pases un plazo en alguna sanción o impuestos varios, se te cae el pelo. ¿Eso es abuso?

Aquellas administraciones públicas que cada día que pasa, nos vamos enterando de decisiones que han puesto en riesgo las arcas públicas, es decir, los dineros de todos. Necesitamos con urgencia buenos gestores. Sin embargo, los buenos gestores no están exentos de cometer errores. Es lo que tiene gestionar y tomar decisiones. ¿Quién está libre del error? Otra cuestión será que sepamos diferenciar el error, diría bastante de nosotros. No hacer sangre por hacerla por diversos intereses en su mayoría ocultos.

El abuso no se queda solo localizado en posiciones de mando, también está en los ciudadanos en sus actitudes sean personales o profesionales. Recuerdo en pleno boom inmobiliario a todo el mundo diciendo lo que los constructores ganaban, se veía casi como una indecencia. Y yo me preguntaba, ¿sólo los constructores?, ¿y los fontaneros o pintores?, ¿ y los albañiles que no encontrabas nunca a ninguno, y si lo encontrabas costaba un pastizal como todos los oficios que formaban parte de la obra? Sí, fueron todos, cada uno en el nivel de riesgo que tenía. ¿No se abusaba?

Abusar, un comportamiento que delata mezquindad.

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