Unicaja vuelve de la Copa con la decepción plena en sus maletas. Sus aficionados se traen la tristeza de ver a su irreconocible equipo caer contra un rival que a priori debía superar. Ya se sabe, la cuestión no es perder, que ya duele, sino el cómo perder. Las caras de los aficionados que las cámaras de televisión captaban durante el desarrollo del partido, reflejaban su sentir: impotencia.
El partido es mejor olvidarlo cuanto antes. No es fácil, pero cuanto antes lo olviden, antes saldrán de una situación complicada. Unicaja se va quedando sin objetivos por los que luchar, pero sobre todo, se está quedando sin alma. Insisto, no es nada fácil la situación que se vive, ni existe ninguna fórmula mágica.
Para algunos debe ser momento de reflexión,...










